Biografía Personal
Práctica e investigación educativa Biografía personal Análisis de mi propia experiencia en la escuela primaria Recuerdo que mi comienzo de alfabetización fue en jardín, a los cinco años, en 1982, en la Escuela Vicente López y Planes, con muchas ganas ya que en ese entonces tenía dos hermanos en el nivel primario.Aprendí… cuál era cada color, recortar papeles, señales básicas de tránsito y otras, cómo identificar mi nombre, normas de convivencia, compartir, entre otras. Mi maestra era Marta Hinojosa.Cursando primer grado, tuve una señorita que le llamaban Chichí. En segundo, mi señorita fue Nilda Barrera. En tercero, Hilda Lizanti. En cuarto Cecilia Fuertes. En quinto, Elvira Zambai. En sexto, Norma Hinojosa y en séptimo, Bety Alosi.En los primeros años de escolaridad recuerdo que era muy tímida pero al poco tiempo me hice de una amiga, con la cual cursamos toda la primaria, siempre andábamos juntas, era mi mejor amiga.Me acuerdo de mis maestras por su dedicación en sus tareas, con su buena voluntad para explicar una y otra vez, dando un buen trato, comprensión y cariño.En séptimo grado, en Educación Física, al formar equipos para jugar a Bóley Ball, una amiga, una compañera y yo, cada vez que iban eligiendo a los integrantes del equipo, siempre quedábamos al final por nuestra estatura, no pasábamos la red con la pelota al sacar de arriba, por eso no teníamos mucha participación, casi siempre estábamos de suplentes, fue relevante esta experiencia, entre comillas, digo esto ya que no sentíamos una necesidad especial de participar.Los contenidos dados no fueron muy significativos porque no los recuerdo, no sé si por la edad, por la falta de conciencia al no saber que eran básicos para aprendizajes posteriores.También recuerdo que el Estado colaboraba con guardapolvos y útiles para aquellos que más lo necesitaban, y todos lo días contábamos con una taza caliente de leche o yerbiado. Otros establecimientos no tenían las mismas demandas, al tener los padres de los niños otra posición económica o por ser privadas.La estructura de mi escuela era muy antigua, pero en muy buen estado, sus puertas altas, pisos negros y blancos, su calefacción, en su mayoría, era de salamandra, había pocos calefactores, sus largas galerías, un patio de cemento, uno de baldosas con canchas para deportes y otro de tierra, el salón de música era el escenario de los actos. Hoy es un establecimiento refaccionado, tiene calefactores, cerámicas, bancos, patios en mejor estado y hasta un piso más.Mis maestras aun me recuerdan porque al encontrarme me saludan por mi nombre, eso es lindo porque sé que algo les quedó de mí. En cuanto a mis compañeros, la mayoría, me los encuentro en la calle y hay veces que nos paramos a charlar. En el grupo de séptimo grado, fallecieron cuatro compañeros. A mi amiga de toda la primaria aun la sigo viendo, pero no tan seguido, ya que ella tiene sus obligaciones como madre como yo, entre otras. La verdad es que no me arrepiento de haber asistido a esa Escuela, aunque a veces haya sido, de cierto modo, discriminada por otras escuelas donde los padres de los alumnos tenían otra situación económica y, de este modo, otro nivel de vida social en el que se encontraban insertos sus hijos, y se prestaba para chistes, burlas, miradas despectivas. Pero nuestra educación era igual o mejor que otros establecimientos aunque las apariencias demostraban lo contrario. Hoy siento mucha emoción y anhelo al entrar en ella porque sé que hay algo de mí en algún rincón.
1 comentario
Prof. Martín Elgueta -
Sería interesante que agregaras imágenes y que mejoraras la puntuación para favorecer su legibilidad.